Me gustaría poder desprenderme de mis palabras como de la chaqueta al llegar a casa. Dejarlas posadas distraídamente sobre la silla, o apiladas en la mesa, o arrugadas en el fondo del cesto de la ropa sucia. Para que un día te tropieces con ellas en el pasillo o te las encuentres entre los cajones de la ropa.
Me gustaría hacer lo que quisiera con las palabras. Desgraciadamente, una vez que las sueltas, ya no se pueden recuperar...

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